El biogás no es una tecnología nueva: los primeros aprovechamientos documentados datan de finales del siglo XIX, en una leprosería de Bombay y en la depuradora de Exeter. Desde entonces ha pasado de resolver el saneamiento urbano (las grandes depuradoras del siglo XX) a convertirse en una pieza de la transición energética, impulsada por la crisis del petróleo de los 70 y el liderazgo alemán. Hoy Europa suma unos 14 GW eléctricos de biogás y el biometano crece con fuerza. Este artículo repasa esa historia (del siglo XIX a la biorrefinería actual) y el estado del biogás en España.
La historia del biogás es mucho más larga de lo que parece. Aunque hoy se asocia a la transición energética, el aprovechamiento del gas de la descomposición anaerobia se documenta ya en el siglo XIX.
Entender esa evolución ayuda a situar el sector: el biogás nació como solución de saneamiento, creció como energía de crisis y hoy se consolida como pieza de la economía circular y la descarbonización.
Este es el recorrido, del primer digestor rural a las plantas industriales y el biometano de red, con especial atención al caso de España. Todo parte del mismo proceso: la digestión anaerobia.
Los orígenes: digestores rurales en el siglo XIX
Uno de los primeros aprovechamientos documentados del biogás se atribuye a una leprosería de Bombay (India), a finales del siglo XIX, donde se recogía el gas de la fermentación de residuos para iluminación. La idea (capturar el gas que desprende la materia orgánica al pudrirse sin aire) era rudimentaria pero efectiva.
En esa época el biogás era una curiosidad local: pequeños digestores caseros o rurales, sin control de proceso, aprovechando el gas para lámparas o cocina.
La era de las grandes EDAR (1900-1970)
El primer salto serio llegó con el saneamiento urbano. En 1895, en Exeter (Reino Unido), Donald Cameron puso en marcha una fosa séptica para tratar las aguas residuales de la ciudad y aprovechó parte del gas para la calefacción y el alumbrado de la propia instalación.
Durante el siglo XX, las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) incorporaron digestores para estabilizar los lodos y, de paso, generar energía. El biogás dejó de ser una curiosidad para convertirse en un subproducto útil del tratamiento de aguas.
La crisis energética de los 70 y el biogás agrícola alemán
La crisis del petróleo de los años 70 cambió la mirada sobre el biogás: ya no era solo saneamiento, sino una fuente de energía propia. Se dispararon la investigación y las primeras instalaciones agrícolas.
Alemania tomó la delantera en los años 90 con un marco de incentivos a la electricidad renovable (la ley de 1991 y, sobre todo, la EEG de 2000). Fue el germen de un crecimiento espectacular en las décadas siguientes.
La consolidación industrial (1990-2010): codigestión a gran escala
Entre 1990 y 2010 el biogás se industrializó. Alemania pasó de unas 140 plantas a comienzos de los años 90 a más de 9.400 a finales de 2018, impulsada por tarifas reguladas y por la codigestión: mezclar purines, cultivos energéticos y residuos para maximizar la producción.
Los digestores crecieron en tamaño y control. La codigestión a gran escala convirtió el biogás en una industria madura, no en un experimento.
El siglo XXI: del biogás a la biorrefinería
En el siglo XXI el foco se amplía. El biogás ya no se quema solo para hacer electricidad: se depura hasta biometano para inyectarlo a la red de gas natural o usarlo como carburante, y el digestato se valoriza como fertilizante.
La planta moderna se piensa como una biorrefinería: energía, fertilizante y, cada vez más, captura de CO₂. La calidad del gas gana peso (ver biometano EN 16723).
El biogás en España: cronología y estado actual
España llegó más tarde y con menos intensidad que el centro de Europa. El desarrollo se apoyó primero en las EDAR y en algunas plantas agroindustriales, con un marco de incentivos irregular.
En 2024 España contaba con unas 270 plantas de biogás y 14 de biometano en operación (EBA), una cifra modesta frente al potencial del país (gran cabaña ganadera y mucha industria agroalimentaria). El impulso al biometano y la nueva normativa apuntan a un crecimiento acelerado.
Hacia dónde va el sector: biometano, valorización integral y descarbonización
Las tendencias son claras. Europa suma ya alrededor de 14 GW eléctricos de biogás instalados (IRENA, 2024) y la producción mundial de biometano rondaba los 80 TWh en 2023 (AIE) y crece rápido.
El futuro pasa por tres ejes: biometano para descarbonizar el gas de red, valorización integral (energía + fertilizante + CO₂) y eficiencia operativa para que cada planta rinda al máximo. El biogás deja de ser una energía de nicho para ser una herramienta de descarbonización.
Preguntas frecuentes sobre la historia del biogás
¿Cuándo se descubrió el biogás?
El aprovechamiento del biogás se documenta ya en el siglo XIX. Entre las primeras instalaciones conocidas están la fosa séptica de Exeter (Reino Unido), que en 1895 aprovechaba el gas para la calefacción y el alumbrado de la propia depuradora, y una leprosería de Bombay (India) que a finales de ese siglo recogía el gas de la fermentación de residuos para iluminación. El fenómeno de la fermentación anaerobia, no obstante, se conocía desde mucho antes.
¿Por qué Alemania es el líder mundial en biogás?
Por un conjunto de incentivos tempranos y sostenidos a la electricidad renovable, que hizo rentable construir plantas agrícolas de codigestión. Alemania pasó de unas 140 plantas a comienzos de los años 90 a más de 9.400 a finales de 2018. Ese impulso regulatorio, combinado con una fuerte industria agrícola, la convirtió en la referencia mundial del sector.
¿Cuál es el estado del biogás en España?
España tenía unas 270 plantas de biogás y 14 de biometano operativas en 2024 (EBA), una cifra modesta para su potencial (gran cabaña ganadera e industria agroalimentaria). El sector creció apoyado en las EDAR y en plantas agroindustriales, con incentivos irregulares. El impulso actual al biometano y la nueva normativa apuntan a un crecimiento significativo en los próximos años. Además, en cuanto a potencial, España es de los países europeos con mayor capacidad sin explotar en cuanto a residuos convertibles en biogás.
¿Qué es el biometano y cuándo apareció?
El biometano es biogás depurado hasta una calidad equivalente a la del gas natural, apto para inyectarlo a la red o usarlo como carburante. Empezó a extenderse en el siglo XXI, cuando las tecnologías de upgrading (separación del CO₂) maduraron y aparecieron marcos regulatorios para inyectarlo a la red. La producción mundial rondaba los 80 TWh en 2023 (AIE) y crece con rapidez.
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Referencias y normativa
Bond, T. & Templeton, M.R. (2011). History and future of domestic biogas plants in the developing world. Energy for Sustainable Development, 15 (4), 347-354. → doi.org/10.1016/j.esd.2011.09.003
Lijó, L. et al. (2017). The environmental effect of substituting energy crops for food waste as feedstock for biogas production. Energy, 137, 1130-1143. → doi.org/10.1016/j.energy.2017.04.137
European Biogas Association (2025). EBA Statistical Report 2025. → europeanbiogas.eu
MITECO (2022). Hoja de Ruta del Biogás. → miteco.gob.es
IRENA (2025). Renewable Capacity Statistics 2025. → irena.org
IEA (2025). Outlook for Biogas and Biomethane. → iea.org